Archivo de la categoría: El cofre de las emociones

La 5ª Ensaladera española


¡Qué trabajito ha costado! Pero al final la fuerza y constancia de Rafa ha prevalecido. Sin olvidar a David Ferrer, que nos regaló un partidazo el viernes. Ha sido emocionante. Felicidades chicos.

Nadal y Ferrer, los gladiadores de la Cartuja

http://www.rtve.es/alacarta/videos/copa-davis/punto-espectacular-nadal/1264401/

Esto no es deporte, es puro arte. ¡Menuda tarde-noche de tenis!. Nadal y Ferrer nos han hecho disfrutar de lo lindo.
En el partido de del Potro y Ferrer, hubo un momento en el que se vio a Rafa comiéndose las uñas, que digo las uñas, se estaba comiendo los dedos literalmente, mientras yo me escondía lejos de la tele porque me estaba estresando en demasía y eso no… no … me conviene.

En El Lago con Triana

Inigualables.
Música, poesía y voz.
Jesús de la Rosa se fue demasiado pronto y nos dejó con la miel en los labios.

El Capitán Trueno en el celuloide… ya era hora

Despúes de ver repetidos, una y otra vez, héroes extraños como Superman, Batman, Spiderman, La Masa y heroínas alejadas de nuestras tradiciones como Catwoman, Xena o Superwoman, por fin digo le ha tocado a éste, nuestro héroe patrio, que tanto degusté en las tórridas tardes de los veranos de mi niñez.
El dueño de los cientos de tebeos encuadernados del Capitán era mi hermano, diez años mayor que yo, que guardaba con celo ese tesoro en su cuarto. Me escabullía a sus espaldas y me enfrascaba en las aventuras de este intrépido héroe y sus amigos; Sigrid, Goliath y Crispín, enamorada de este último por cercanía en la edad.
Veré la película, pero temo que me defraude. Esos momentos inolvidables de lectura, nada los puede superar.

Rafa Nadal: El torero del Califato

¡OLÉ!
(No hay na más que decir)

Dicen que si leyéramos más poesía, el mundo sería mejor


Foto: Carmen de los Mártires (Granada)

Gacela del amor imprevisto de Federico García Lorca (El Diván del Tamariz)

Nadie comprendía el perfume
de la oscura magnolia de tu vientre.
Nadie sabía que martirizabas
un colibrí de amor entre los dientes.

Mil caballitos persas se dormían
en la plaza con luna de tu frente,
mientras que yo enlazaba cuatro noches
tu cintura, enemiga de la nieve.

Entre yeso y jazmines, tu mirada
era un pálido ramo de simientes.
Yo busqué, para darte, por mi pecho
las letras de marfil que dicen ”siempre”,

”siempre, siempre”: jardín de mi agonía,
tu cuerpo fugitivo para siempre,
la sangre de tus venas en mi boca,
tu boca ya sin luz para mi muerte.

La esperanza se viste de rosa